testimonio ines

Mi prima Sonia trabajaba en el Benefits Body Mind, siempre me hablaba maravillas del gimnasio, pero como tiene pasión por su trabajo y por el deporte en general, pero exagerado, pensaba que lo tenía sobrevalorado y tampoco hacia mucho caso, la verdad.

Hasta que un día unas amigas y yo quedamos con ella para despedirme porque se iba a vivir al extranjero, y yo dejaba su piso donde vivía de alquiler, y volvió a hablarnos del gimnasio. “Tenéis que probar, no es un gimnasio como los demás, hacedlo por mí…etc.”. Entonces dijimos: “venga pues vamos a ver, total no perdemos nada por probar”.

Mi primer contacto fue Alberto, que nos enseñó el gimnasio a mí y a una amiga. La verdad que cuando vi la rueda de camión me quedé un poco flipada, pensé que a este gimnasio irían señores musculados y cosas así. Pero al parecer era un gimnasio distinto. Yo siempre había hecho deporte, había jugado algunos años a balonmano, y también me gustaba mucho la bici. Pero los últimos años me había dejado bastante, sobre todo al empezar la carrera, dejé de hacer deporte, y había engordado mucho y sobre todo me había hecho sedentaria: salir, beber, el rollo de siempre. Deporte cero. Cada vez más vaga y perezosa.

Entonces nos gustó el gimnasio y decidimos probar. La verdad que pensaba que duraríamos un par de meses y luego ya nos borraríamos, como siempre. Una de mis amigas en concreto sí que no hacía nada de nada de nada de deporte, aparte que no parecía que le gustara mucho. Así que pensé que sería como una obligación y que dejaríamos de ir. Pues a lo tonto y a lo bobo, llevamos ya casi 1 año en Benefits Body Mind!!!  Jajá, nos hemos enganchado un poco. Nuestros amigos nos dicen que estamos obsesionadas con el gimnasio, que estamos todo el día hablando de las clases, la gente de allí, etc. Encima es un gimnasio en el que tenemos buena relación con la gente. Los demás gimnasios que yo he ido en mi vida eran: entrabas con toda la pereza del mundo, veías gente cada uno en su maquinita, o señores gritando subiendo pesas mirándose los músculos en el espejito, o chicas maquilladas, o abuelas con el bolso puesto que van al gimnasio a ver la tele. Todos alienados, y el personal del gimnasio está en la recepción, o paseando por el gimnasio pero ni te miran. Con lo cual acababa yendo por obligación, y siempre hacia lo mismo: cinta, elíptica, bici. Así, día tras día.

En el Benefits incluso nos hemos ido de “Erasmus” a Asturias con algunos entrenadores y socios del gimnasio como nosotras, y nos lo pasamos pipa.

Benefits Experience

Voy al gimnasio unos 4 días a la semana, hago 3 clases colectivas y un entrenamiento personal de 45’ con Miguel, mi entrenador. “Mi entrenador” jajá. Si me dijeran hace un año que iba a tener un entrenador personal no me lo creo. Llego el primer día y me encuentro un chaval al que todos llaman Pelayo, con labios gorditos, “salao”, y risa fácil. Desde el primer día creo que congeniamos bien. Pero a ver, seamos sinceros: a tu entrenador le vas a odiar. Yo al mío le odio un poco. Porque me exige mucho, y hay días que no apetece, admitiendo. Pero, para eso vamos ¿no? Para ir mejorando y superándonos. En los entrenamientos personales no hay escapatoria, toda la atención de tu entrenador está puesta en ti con lo cual no te puedes escaquear unos segundillos descansando como en el resto de las clases colectivas, que en un descuido del entrenador que va a cambiar la música o lo que sea, puedes parar de hacer el ejercicio para descansar.  Aquí no, aquí esos 45’ o 30’ o los que estés con él, van a ser intensos, y aprovechados 100%. Con lo cual es recomendable, pero advierto que es una persona a la que vas a odiar a veces. Y lo saben jajá. Yo pensé cogerme entrenador personal los primeros 3 meses para aprender a usar las KTB, o para coger un poco de técnica en algunas cosas, y probar. Pero llevo ya con Miguel casi un año, y si no me harta mucho y se porta bien, seguiré con él. A mí mi prima ya me dijo que con un entrenador es con quien mejor se obtienen resultados, al estar adaptado a tus necesidades. Yo pensaba que tener entrenador personal era cosa de famosos, de gente con pasta y un poco “flipaos”. Pero yo no soy millonaria, y tengo uno. Y creo que es un dinero muy bien invertido la verdad, porque he cambiado de hábitos y me va mucho mejor.

También he pasado momentos menos buenos, y fue cuando me lesioné por sobreentrenar para una carrera, que me fijé de objetivo con Miguel correr la San Silvestre, pero por ser una ansias, me lesioné. No podía hacer nada, solo Pilates, y descansar. Pero aun así la fisio del gimnasio, María, me dio unos cuantos tratamientos ( advierto que es persona que clava agujas y cosas!!!) y bastante apoyo y consejos, yo le escribía con cualquier duda y ella me contestaba, y me daba ánimos. Yo no conozco ningún gimnasio donde hagan esto, la verdad.

¿Me ha venido bien en este casi año haber venido a este gimnasio? Pues sí. Porque ahora me siento más activa, me apetece más hacer cosas, ya no soy una vaga. Además he adelgazado unos 10 kg de grasa, que eso ocupa bastante volumen, he perdido 3 tallas de pantalón, he ganado fuerza, he aprendido a comer gracias a las dietas de  Myriam… y sobre todo lo que me noto desde que entreno aquí es que ya no sé estar quieta. Por ejemplo, si me voy a la playa, tengo que moverme, hacer algo, me lo pide el cuerpo. Ya no puedo estar tiradaza ahí tomando el sol sin hacer nada, bebiendo, fumando y comiendo. Ya no fumo casi nada, y el cuerpo me pide actividad. Ahora voy a trabajar en bici todos los días, los fines de semana si hace bueno me gusta aprovecharlos para hacer senderismo, rutas en bici, o cualquier actividad que sea con ejercicio.

Gracias, Miguel por tu paciencia y por exigirme tanto, y gracias a todos porque así da gusto ir a un gimnasio.

Estoy encantada, viva Benefits!!!

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