photo credit: "Reflejos de la rutina" via photopin (license)
photo credit: «Reflejos de la rutina» via photopin (license)

“1 de Septiembre de 2016.-

Querido diario:

Ayer volví de la playa, ¡qué depresión postvacacional tengo! El primer día de trabajo y ya me encuentro saturada, necesito más vacaciones… Además, se me ha ocurrido subirme a la báscula esta mañana, (por la mañana sí, que por la tarde peso un kilo más seguro, con la cantidad de grasa que tiene la comida del trabajo) y el resultado ha sido desastroso: ¡3 kilos he engordado! De mañana, no pasa, me apunto al gimnasio.

Para empezar, voy a llenar la nevera de fruta y verdura. Prometido. Bueno mañana no, que este fin de semana tengo barbacoa, pero la semana que viene empiezo sí o sí…”

¿A cuántos de vosotros os han sonado familiares estas líneas? En formato diario, conversación con los amigos o con los compañeros del trabajo, pero en cualquier caso, es la realidad de cada Septiembre. Ya puede dar el reloj de la puerta del Sol las campanadas el 31 de Diciembre que para mí el año comienza ahora. Y es un momento tan bueno como cualquier otro para empezar a cuidar tu alimentación y comenzar con una buena rutina de ejercicio.

Aquí va mi recomendación:

  • La vuelta a la rutina ayuda a retomar los horarios de las comidas y ser constante con ellas. Lo primero es ir a hacer una buena compra al súper (después de haber comido, hacer la compra con el estómago vacío te va a llevar a los pasillos que peor alimentos contienen) para tener siempre disponibles en casa y en el trabajo los ingredientes más saludables.
  • Si la cocina de tu lugar de trabajo deja mucho que desear, prepárate el táper. Ahora que el calor no quiere irse, ensaladas completas con una base de cereal integral o legumbre en frío son opciones ricas y muy cómodas. Te sentirás mucho mejor si también trabajas después de comer, previniendo esa incómoda pesadez abdominal que dejan las digestiones de comidas ricas en grasas.
  • ¡Disfruta la fruta! Aprovecha toda la fruta de temporada para esas comidas intermedias. No dejes pasar la hora de la media mañana y la media tarde o llegarás con un hambre voraz a la comida y a la cena, tomando una cantidad mucho mayor de la que necesitas.
  • Bebe agua. Aunque en verano no haya sido tu bebida predilecta, es la única que de verdad sirve para hidratar al organismo. No te digo ni dos litros ni tres, si no que bebas siempre que tengas sed. Igual que no debes estar muchas horas sin comer, tampoco puedes estarlo sin beber (agua).
  • Actividad física. No sólo viene bien a nivel cardiovascular o para recuperar la forma física. El ejercicio libera endorfinas, neurotransmisores que producen sensación de bienestar, por lo que cuando hayas acabado tu entrenamiento habrás dejado atrás ese agobio que te provoca tu jefe tras la vuelta de vacaciones.

Para todo esto puedes recurrir a profesionales, tanto entrenadores como tu nutricionista te ayudarán a conseguir este objetivo del “nuevo año”.

No lo retrases más, ¡os esperamos en Benefits!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

29 − = 27