Buenos días, soy el verano y toca ponerse el bañador.”

Y así es como cada año por estas fechas se desata la locura. Con las prisas propias de malos hábitos acumulados durante el invierno. Con las ganas de perder los kilos de grasa que este hecho ha causado. Apenas con tiempo, para buscar un profesional que nos asesore sobre cómo implantar buenos hábitos dietéticos; dando por válido lo que nos dice cualquier gurú de la alimentación. Cuanto mayor sea el milagro prometido, mayor será el coste económico. Porque lo quieres YA y estás dispuesto a pagar con sangre de unicornio si te dicen que lo puedes conseguir.

Esto ocasiona muchos problemas. El primero y más importante es el daño que puede causarnos a nivel de salud. Seguir dietas “milagro” puede provocar déficits nutricionales de vitaminas y minerales, que pueden desembocar incluso en patologías crónicas si se prolonga en el tiempo.

Además, una pérdida repentina y acusada de peso, puede desencadenar una recuperación del peso bajado igual de rápida. Incluso con kilos de grasa de regalo. Por último, no aseguran la implantación de buenos hábitos dietéticos.

Ahora la buena noticia, que la hay. Cualquier momento es estupendo para comenzar a mejorar tus hábitos dietéticos. Si tu motivación es la llegada del verano, perfecto. ¿Por qué no vas a aprovecharlo? Lo único que debes tener claro es que tu cambio de vida sea permanente, para no volver a los malos hábitos dietéticos,  y que el objetivo final sea mejorar tu salud presente y futura. Encontrarse bien a nivel físico, mental y de ánimo, tanto hoy como mañana, no tiene precio.

¿Cómo puedes mejorar tus hábitos dietéticos? Te doy 5 tips con las claves para que el verano de 2018 sea el inicio del cambio. Para lograr tus objetivos y MANTENERLOS.

  • La base de tu alimentación debe ser vegetal. Frutas y verduras deben aparecer en prácticamente todas tus ingestas diarias, de forma que tomes 3-5 raciones de fruta y 2 raciones de verduras u hortalizas cada día.
  • Los cereales aparecen en muchas de nuestras ingestas, en forma de panes, cereales de desayuno y pastas o arroces. Todos ellos deben ser integrales, pero de los de verdad. De los que en su lista de ingredientes, el primero que aparece es integral. Si el primer ingrediente es, por ejemplo, una harina refinada y luego le añaden un 5% de salvado, descartadlo. No es integral, es un engaño con un buen márketing en la cara frontal del envase.
  • Retirar los productos ultra-procesados de tu alimentación debe ser una prioridad. Son ricos en azúcares añadidos y grasas de mala calidad. Además, su contenido nutricional es ínfimo. Por el contrario aumenta el consumo de alimentos reales. Cuanto más corta es la lista de ingredientes, aumentan las probabilidades de que el alimento que escoges es saludable.
  • Toma proteínas y grasas de calidad. Elige carnes magras, disminuyendo el consumo de carne roja y/o procesada a 1-2 veces a la semana máximo. No olvides pescado blanco y huevo, tan injustamente castigado, ¡éste sí que es un súper alimento! En cuanto al origen de las grasas animales, pueden provenir tanto de pescados azules, cuya proteína también es de calidad, como de lácteos enteros (sin azucarar ni edulcorar). Si su origen es vegetal, deben provenir del aceite de oliva virgen (extra), semillas y frutos secos al natural.
  • Prioriza el agua como forma de hidratación antes que cualquier otra bebida y mantén un consumo alto de la misma. Además, las temperaturas estivales requieren un consumo mayor de agua dado que nos deshidratamos más rápido.

Cuando hayas implantado todos estos cambios, mirarte en el espejo o pedir una analítica te hará disfrutar del resultado.

Si aún no tienes información suficiente, si tú sol@ no te ves capaz, si crees que un seguimiento nutricional guiado por un dietista-nutricionista es tu solución, ya sabes dónde encontrarme. ¡Cambiaremos juntos tus hábitos dietéticos!

¡Feliz verano a todos!

Nuria Prieto
Dietista-Nutricionista

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