La primera vez que fui consciente de lo que era un “personal trainer” fue viendo un programa de cotilleos por la tele. No recuerdo bien quien era, creo que una cantante norteamericana que hacía footing por las calles de Los Ángeles. Menudo postureo, pensé, qué necesidad de tener a alguien a tu lado para hacer deporte. Si el deporte es una cosa personal que lo único que necesita es tiempo y ganas.  ¿Qué te puede dar un entrenador personal que no puedas  conseguir por ti mismo? Y ahí conocí a Guillermo García, Guille para los amigos, para ir en busca de mis objetivos deseados.

Entrenamiento personal Benefits - Objetivos deseados
Ángel y Guille – Entrenamiento personal Benefits Body Mind

No recuerdo la de años que hace que llevo haciendo hipertrofia (vamos lo que viene siendo la musculación de toda la vida). Siempre pensé que mi cuerpo no estaba configurado para alcanzar lo que otros si conseguían “tan fácilmente” en el gimnasio. Craso error. ¿Os suena la frase “no pain, no gain” (sin dolor, no hay beneficio)? Pues me temo que es totalmente cierta. El cuerpo y el cerebro están diseñados para que te rindas, para que no sufras, para que cortes antes de que el dolor haga mella en tu cuerpo. Sí, ya sé que la genética hace mucho, pero para el resto de los mortales, el esfuerzo y la dedicación son los ingredientes necesarios para alcanzar los objetivos deseados.

Y es ahí, precisamente ahí, dónde para mí cobra sentido tener a un entrenador personal. Alguien que te dé el aliento y el ánimo. La fortaleza que necesitas para llegar a donde por ti solo no llegarías, a por tus objetivos deseados. Por supuesto, alguien que te dice cómo hacer las cosas bien hechas para no lesionarte.

Alguien que no te permita rendirte. Que es inmune a tus quejas e improperios (por no decir tacos de la peor calaña).  No voy a decir que es fácil, porque no lo es. Ni voy a decir que conseguir los objetivos deseados sea un camino de rosas. Pero tener a tu lado un entrenador personal que sepa hacer bien su trabajo hace el camino bastante mas llevadero.

Tres días de entreno a la semana (divididos por grupos musculares) están haciendo que logre lo que ansiaba cuando empecé ya hace dos años. Hay entrenos (generalmente el día de pierna) en los que “al Guille” no se si matarle o abrazarle.  Pero cuando pasan los meses y ves que tus objetivos deseados van llegando, sabes que ha merecido la pena el esfuerzo. El esfuerzo de los dos.

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