La soja en nuestra cultura

La soja es una legumbre no tan consumida en nuestra cultura occidental como en la oriental pero sí que va cogiendo más fuerza por la presencia de cada vez más vegetarianos en occidente. Curiosamente también es un alimento al que le rodean gran cantidad de mitos.  ¿Quién no ha oído alguna vez que la soja hace crecer los pechos a los hombres? ¿O que los niños no deben tomar soja? ¿O que causa cáncer de mama?

Pues además de deciros que las dos primeras afirmaciones son totalmente falsas voy a entretenerme un poco en justificaros la tercera.

 

Isoflavonas de la soja

El cáncer de mama es la neoplasia más común en todo el mundo y el responsable de la mayor cantidad de muertes por cáncer en las mujeres. Tiene varios factores de riesgo y uno de ellos es la exposición prolongada a estrógenos ya que estimulan el crecimiento celular y la proliferación.

Lo que ocurre es que la soja posee unos componentes llamados isoflavonas que tienen una estructura muy parecida a los estrógenos mencionados anteriormente, de ahí viene la asociación. Si tienen un componente parecido a los estrógenos y mayor exposición a estrógenos, mayor  riesgo de contraer cáncer de mama… ¿blanco y en botella no? Pues no.

Ya des de un punto de visto epidemiológico no se puede decir que la soja aumente el riesgo de contraer cáncer de mama si donde menor incidencia de cáncer de mama hay es en los países donde curiosamente más soja se consume. Por lo tanto no tiene ningún sentido creer que la soja aumente ese riesgo si justo en los países occidentales, donde menos soja se consume, es donde hay más riesgo.

 

¿Cómo se explica eso?

A nivel molecular existen dos receptores estrogénicos. Uno de ellos es el encargado de la proliferación celular, es decir, del crecimiento (algo que no nos interesa si hablamos de cáncer). Y el otro que, hablando coloquialmente, produce un suicidio celular (en este caso este factor sí que nos interesa). Justamente las isoflavonas de soja se unen a este último receptor mencionado, por lo que molecularmente ya podemos entender el porqué de su papel protector.

 

A los nutricionistas nos gusta decir que nos han tenido que inventar, más que nada para poder desmitificar todos estos bulos que corren alrededor de nuestros alimentos. ¿Por qué a nadie se le ha ocurrido decir que los refrescos son cancerígenos? Aunque no tenga evidencia como nutricionista me parecería mucho más interesante que la población dejara de consumir refrescos a que dejara de consumir soja. ¿No creéis?

 

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