¿Cuántas veces has escuchado que la cerveza y el vino son sanas para el organismo? Una nueva investigación concluye que beber más de cinco copas de vino o cerveza a la semana acorta la vida. Además, cuestiona los beneficios para el corazón.

Las excusas para el consumo de la cerveza y el vino dentro de una alimentación saludable son altamente conocidas. Aunque ya muy anticuadas: “mejora la salud cardiovascular”, “el lúpulo es un cereal muy nutritivo”, etc.

Bien es cierto que, a ambos productos se le pueden atribuir ciertos beneficios. Por un lado, los beneficios de la uva para el vino (antioxidantes, vitaminas y minerales, etc.). Y a la cerveza todos los beneficios del lúpulo (nutritiva, aporta hidratos de carbono, etc.)

Sin embargo, si estos beneficios los unimos dentro de un producto con una contra-indicación mayor, el alcohol, los beneficios suponen prácticamente nada. Veamos el por qué.

¿Una “copita” de vino diaria es beneficiosa para la salud?

La Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Americana de Oncología, llevan años advirtiendo de que el alcohol no es bueno, ni siquiera en pequeñas cantidades. No hay niveles de seguridad, porque beber, aunque sea poco, aumenta las posibilidades de que se geste un tumor. Sabemos que en el cáncer el consumo de bebidas alcohólicas es deletéreo desde niveles muy bajos, aunque eleve los niveles buenos de colesterol.

¿Mejora la salud cardiovascular?

Una copa diaria puede prevenir un ataque cardíaco ya que aumenta el colesterol “bueno” (HDL) en sangre, aunque no protege a todo el sistema cardiovascular. Con 100 gramos de alcohol a la semana, se elevan las posibilidades de sufrir un ictus -hemorragia o infarto cerebral-, un aneurisma o tener arritmias.

¿Forma parte de la dieta mediterránea?

La inclusión del vino dentro de la dieta mediterránea ha sido un tema de debate en muchos congresos de nutrición. Lo que está claro es que el consumo de vino forma parte del patrón de consumo mediterráneo, no de la dieta.

La Organización Mundial de la Salud tiene un mensaje muy claro: lo mejor es no beber y si se hace que sea muy poca cantidad. Lo que es intachable es que el vino y la cerveza ‘per se‘ no tienen ningún beneficio en nuestra dieta a pesar de que se ha repetido hasta la saciedad.

Ahora ya puedes plantearte si realmente quieres que estas bebidas formen parte de tu alimentación, tú pones el riesgo.